El concepto de disonancia cognitiva, en Psicología, hace referencia a la tensión o desarmonía interna del sistema de ideas, creencias y emociones (cogniciones) que percibe una persona al mantener al mismo tiempo dos pensamientos que están en conflicto, o por un comportamiento que entra en conflicto con sus creencias. Es decir, el término se refiere a la percepción de incompatibilidad de dos cogniciones simultáneas, todo lo cual puede impactar sobre sus actitudes.
La teoría de la disonancia cognitiva es una de las teorías más influyentes y ampliamente estudiadas en psicología. La disonancia normalmente se produce cuando una persona percibe una inconsistencia lógica entre sus cogniciones. Esto sucede cuando una idea implica lo contrario de otra.
El concepto fue formulado por primera vez en 1957 por el psicólogo estadounidense Leon Festinger. La teoría de Festinger plantea que al producirse esa incongruencia o disonancia de manera muy apreciable, la persona se ve automáticamente motivada para esforzarse en generar ideas y creencias nuevas para reducir la tensión hasta conseguir que el conjunto de sus ideas y actitudes encajen entre sí, constituyendo una cierta coherencia interna.
Festinger, L. (1957). A theory of cognitive dissonance. Stanford, CA: Stanford University Press.
Los terapeutas cognitivos utilizan esta técnica para cambiar la mala conducta y decisiones. La técnica se llama un "conjunto de sí." El avance se logra cuando el terapeuta inicia deliberadamente una serie de declaraciones con las que el paciente puede estar de acuerdo. Tras ponerse de acuerdo en varias ocasiones con el terapeuta en una multitud de pequeñas decisiones, el paciente comienza a sentirse bien y el terapeuta permite al paciente "invertir" en esta relación positiva.
Más información: http://www.psicothema.com/pdf/873.pdf

En clase, lo hemos trabajado realizando la disonancia cogniscitiva con gestos. Realizamos lo contrario a lo que decimos con las palabras. (Ejemplo: Decir si o no, y mover la cabeza al contrario de lo que decimos). También se pueden hacer "ejercicios de espejo", de modo que uno de los participantes está moviendo la parte contraria al otro.
Otro buen ejemplo, son los ejercicios de dominancia. Uno dirige y el otro obedece con el método del volante. Para ello es importante marcar bien las consignas, evitar choques y no mirar los pies, sino dejarse llevar.
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